Protección solar para los ojos, todo el año

Los lentes de sol no son solo de verano ni solo de playa. La radiación ultravioleta llega también en días nublados y en invierno, y el ojo la acumula con los años.

Por qué importa

La exposición ultravioleta sostenida se asocia con varias condiciones de los ojos y de la piel de los párpados, que es fina y delicada. El daño no se siente en el momento: se suma a lo largo de la vida. Esa es justamente la razón para proteger desde temprano, y especialmente a los niños, que pasan más horas al aire libre.

Qué mirar al elegir

  • Protección ultravioleta. Es lo único imprescindible. Debe bloquear el 100% de UVA y UVB; en la etiqueta aparece como "100% UV" o "UV400". Si no lo dice, no lo asumas.
  • El color no es la protección. Un lente muy oscuro sin filtro ultravioleta protege menos que uno claro que sí lo tiene. Oscuro y protector no son lo mismo.
  • Cobertura. Un armazón amplio o curvado deja pasar menos luz por los lados.
  • Polarizado. Reduce el reflejo del asfalto, el agua y la nieve. Es cuestión de comodidad y de ver mejor al conducir; no sustituye al filtro ultravioleta.
  • Con tu graduación. Si usas lentes, los de sol también pueden llevar tu graduación. Entrecerrar los ojos todo el camino no es protección.

Cuándo se nota más

Al mediodía, cerca del agua, en la nieve, en altura, y conduciendo con el sol de frente. También después de ciertos procedimientos en los ojos, cuando la sensibilidad a la luz aumenta.

Lo barato puede salir caro

Unos lentes de sol sin filtro ultravioleta pueden ser peor que ninguno: el cristal oscuro hace que la pupila se abra más, y entra más radiación. Conviene comprar donde puedas confirmar el filtro.

Pasa por cualquiera de nuestras tres oficinas y te ayudamos a elegir, con tu graduación si la necesitas.

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